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Metodología

Bailar tango es un desafío motriz, emocional e intelectual profundo, es una entrega, es una creación, es la improvisación, es el aquí y el ahora, es un momento único e irrepetible. Es un encuentro

Por qué la necesidad de un método

Porque el tango es mi cultura, es mi medio de expresión y es una disciplina completa y compleja que exige un método de transmisión para ser enseñado y aprehendido en la totalidad de su dimensión.
El tango es universal, es patrimonio inmaterial de la humanidad, es cultura, es arte, es una disciplina y es creación pura.
Y como es una danza de improvisación requiere de un conocimiento profundo de uno mismo, de uno en el movimiento, de uno con la música, de uno con el otro.

Transmitir arte es enseñar los elementos técnicos, los mecanismos, el funcionamiento para que después el otro pueda componer y expresar. No es enseñar cajas cerradas, estereotipos, memorización de secuencias, imitación de movimientos y allí termino la transmisión.
Mi filosofía es otra: entrego la información pero la desagrego, acompaño en el proceso de aprendizaje y después colaboro para que el estudiante cuide su cuerpo y no haga aquello que lo pueda dañar. Lo importante es que se logre la expresión personal, ser uno mismo; el espíritu del tango es la improvisación, bailarlo requiere que cada uno se exprese.

Enseñar es acompañar al otro, es saber cuándo el alumno está preparado para un abanico de opciones. No es tan inmediato, es un proceso en el cual se van abriendo nuevas puertas.
Conocimiento del cuerpo, conocimiento de la técnica, conocimiento de la música y utilización del espacio; puntos fundamentales en la trasmisión del tango.

Yo busco que los alumnos logren buenos encuentros, por eso, les brindo a los estudiantes información desde diferentes perspectivas, busco que comprendan los mecanismos, que entiendan el cuerpo, la técnica, la música, el funcionamiento, las energías, entre otros aspectos, esta comprensión hace que al bailar se sienta un encuentro agradable, no me refiero a la excelencia del bailar sino a la calidad del encuentro con el otro.

Cada vez que bailamos tango construimos una obra de arte de a dos. Es el aquí y el ahora. Único e irrepetible, por eso exige tanto al bailarlo y al transmitirlo.
Cuando la creación nos visita hay que celebrarla, para mi el tango es una celebración y busco que mis alumnos lo descubran.

Carolina Bonaventura